Una vez dijo ya es la última vez sabiendo que no era así. Nunca
supo ser tan radical en los sentimientos como lo fue en las palabras.
Es mucho más fácil decir que sentir y a veces al revés. Las
palabras se escapan mucho más rápido que los sentimientos. Es bueno
ponerles más atención para ver con qué velocidad vuelan en el aire
y para ver si su impacto va a ser como de una piedra que hiere o de
una pomada que cura y alivia. Es mucho más fácil controlar las
palabras que los sentimientos. Aunque es bueno poner la atención a
los dos y tratar de ser responsable por lo que decimos y que sentimos
cuando nos hablan. Eso nos ayudara en nuestro bienestar y en él de
los demás.
Feliz jueves de responsabilidad por palabras y sentimientos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario