Nuestros ojos siendo tan perfectos, permitiéndonos ver la belleza
del mundo, tienen una imperfección. Solo pueden registrar las
imágenes que cambian con cierta velocidad. Se quedan con una
impresión, sin darse cuenta que ya cambió. Gracias a esa pequeña
“imperfección” podemos ver las películas. Tenemos la sensación
de movimiento de la imagen y no vemos una sucesión de fotografías
que cambian con cierta velocidad. Eso nos tiene que llamar atención.
Tal vez seguimos con una imagen grabada, pensando que las cosas
siguen igual y no nos damos cuenta que ya han cambiado, avanzado. Eso
funciona en las dos direcciones. No nos damos cuenta cuando mejoran
las cosas, ni cuando empeoran. Seguimos con una imagen estática,
cuando la vida es muy dinámica. Sería bueno cada cierto tiempo
verificar como son las cosas, no quedarnos con la imagen
desactualizada. Con frecuencia nos imaginamos como son y no vemos
como son de verdad.
Feliz lunes de mirada fresca

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