Últimamente ha andado muy ocupada. Empezó tener ciertos
problemas porque entre tantos asuntos se le olvidaban algunas cosas
que debería hacer. La solución parecía fácil. Hay que apuntar
todo para que nada se olvide. Algo tan sencillo y sin embargo muy
complicado, porque si apuntamos ¿qué será lo primero? ¿Trabajos?
¿Personas? ¿Encuentros y reuniones, que no se puede olvidar? Todo
se puede apuntar según alguna escala de importancia o de urgencia.
Uno muy pronto se dé cuenta que la lista se está volviendo
interminable. Debería haber otro criterio de apuntar las cosas u
otro detalle que no se debería olvidar. Cada cierto tiempo
deberíamos revisar cuanto de entre lo que apuntamos se refiere al
hacer y cuanto a vivir, porque siempre existe este peligro que en el
afán de hacer muchas cosas se nos puede olvidar a vivir. Y como bien
sabemos trabajamos para vivir, pero no vivimos para trabajar. Un
pequeño detalle que hay que cuidar en cada lista de los compromisos
urgentes e impostergables que podamos tener.
Feliz domingo de vivir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario