Al limpiar la casa tenía mucho cuidado con los rincones. Estos
lugares de difícil acceso en donde siempre algo se quedaba. No
llegaba ahí la escoba ni la aspiradora ni el repasador. Uno tiene
que ingeniarse para poder sacar todo que ahí se esconde porque si no
lo hace, tarde o temprano todo sale desde los rincones e invade el
resto de la casa. Los ojos de los amigos que nos visitan con
frecuencia recorren estos rincones, y si algo encuentran, dejan una
mala imagen de nosotros. Si conseguimos llegar a los rincones tenemos
la seguridad de una limpieza completa, nada va a salir de ahí y
sorprendernos en el momento menos oportuno. En nuestra vida, en
nuestras relaciones, en nuestra alma, también hay rincones de
difícil acceso que exigen nuestra atención. Es bueno hacer una
buena limpieza, impedir que se acumulen las cosas y salgan en el
momento menos oportuno.
Feliz jueves de limpiar los rincones.

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