Tanto se ha defendido de los peligros de la vida que sin
pretenderlo hacer ha creado a su alrededor muros imposibles de
atravesar. Según era para que a ella y a los suyos nada malo pueda
pasar. Y realmente por suerte no pasaba, pero no solo algo malo sino
tampoco algo bueno. Al querer tanto la seguridad ha construido su
propia prisión. Separada e inmovilizada, no pudo percibir nada bueno
ni malo, todo a su alrededor se volvía incoloro e insípido.
Evitando las amenazas extrañas no pudo defenderse de sí misma de
sus miedos y prejuicios. En la vida indudablemente hay peligros y hay
que tratar de evitarlos, pero sin aislarnos, sin separarnos. En vez
de construir muros con el mismo material podemos construir puentes.
Por esos puentes algo bueno puede llegar a nuestras vidas. No
permitas que tus miedos y tus muros te hagan prisionero y carcelero
de ti mismo.
Feliz sábado de puentes.

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