Se pasó la vida reclamando a los demás lo que nunca les daba. Lo
peor de todo, se sentía con el derecho de hacerlo. Según ella la
vida no le ha dado lo que ella se merece, así que se lo tenía que
cobrar a otros, cueste lo que cueste. Sospechaba que a otros no les
cuesta nada todo les sale bien, y muchas veces se ponen de acuerdo
para perjudicarla. Todo eso es posible y en un mundo competitivo
existe mucha maldad. Lo que pasa que mientras unos se están
amargando, viendo la maldad en todas las partes y en todas las
personas, otros trabajan buscando a cada paso una oportunidad, una
semilla de bondad, una brisa que aunque pareciera insignificante,
mueve hélices y llena las velas de los barcos. Aunque tantas veces
sientas que te rodea la maldad, y persigue la mala suerte, abre los
ojos, busca la belleza y encontrarás la bondad que te ayudará a
caminar y salir adelante.
Feliz miércoles de buscar la belleza.

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