En
un lugar de su casa se han escondido sus sueños, en otro sus
tristezas. Cuando alguien la visitaba no se daba cuenta de su
existencia, pues estaban bien escondidos, pero cuando se quedaba sola
salían de su escondite y empezaban a intentar a convencerla de que
tienen razón. Sus argumentos eran diversos con frecuencia
contradictorios, todos a final de cuenta tenían el mismo fin,
mantenerla pasiva, sin hacer nada. Las tristezas eran mucho más
astutas insistentes. Los sueños más tímidos y reservados hablaban
poco. Insistían de vez en cuando, solo cuando las tristezas se
quedaban calladas. Solo de ella dependía si les iba a hacer caso o
no. todos pasamos por baches en nuestros caminos y por diferentes
motivos nos invade la tristeza. Si nos paramos firmes seguros de su
carácter pasajero no nos arrastrará. Los sueños tan tímidos al
inicio pueden crecer si les damos una dosis de confianza y algún
tiempo necesario para su clarificación y maduración. No permitas ni
a los sueños ni a las tristezas que anden escondidos, conversa con
ellos y aclara tu situación buscando las soluciones necesarias.
Feliz
sábado de conversaciones con sueños y tristezas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario