Estaba
muy ocupada nadie puede negar eso. Tantas cosas que tenía que hacer
cada día sobrepasaban sus posibilidades de un razonable manejo de su
tiempo. Entre una y otra actividad iba perdiendo gestos que antes la
caracterizaban y con los que se ganaba amistad y simpatía de mucha
gente. Los gestos al no ser usados de alejaban de ella. Algunos ya no
vivían en su casa se mudaron a otra calle. Unos se quedaron lejos de
ella en la Calle del Olvido, otros un poco más cerca en la Calle de
la Indiferencia. Tenía que tomar alguna decisión para reunir a
todos de nuevo en su casa o aceptar esta separación que le privaba
de tantos momentos maravillosos que podrían compartir todos juntos.
Haz lo posible para que tus mejores gestos y actitudes nunca se vayan
de tu casa.
Feliz
lunes de gestos que se quedan.

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