sábado, 10 de noviembre de 2018

Generosidad atenta

Algunas veces sentía que ya ha dado todo, que no había más. Incluso le molestaba que los cercanos, los de la casa que sabían perfectamente cuanto trabajaba todavía esperaban algo de él. No le quedaban fuerzas para darles algo, no por mala voluntad sino porque no había más. No entendía que los de la casa no le pedían más trabajo, no esperaban de él más actividad. Solo querían algo de su atención, alguna palabra, interés y su sonrisa. Es que tanto trabajo tantas tensiones le volvían una persona rígida, que cerraba dentro toda la ternura y calidez que hasta ahora siempre le caracterizaba, pero últimamente ya no se veía. No permitas que el trabajo y la necesidad de conseguir cosas te haga olvidar lo que tiene y puedes repartir sin medida y lo que no se compra con ningún dinero del mundo.
 
Feliz sábado de generosidad atenta.

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