La
memoria como los sueños puede unir los lugares distantes a veces
confundir los tiempos y las personas. En este noviembre que se presta
a recuerdos con su dosis correspondiente de nostalgia recuerdo a los
que atravesaron la delgada línea entre los dos lados de la vida.
Trato de recordar los momentos que compartimos. Sin saber cómo me
acorde de los domingos por la mañana en Tanlajás, S.L.P. en México
cuando Toño traía a la casa el rico “pan dulce de Chucha”. Lo
tomaba con café saboreando cada una de las variedades. Claro no se
puede recordar solo el pan enseguida a la memoria vienen los tamales
los bolimes y zacahuil . Suspirando entre estos recuerdos la memoria
me lleva a las mañanas de mate y tardes de tereré en Paraguay,
tanto en Naranjito como en General Resquín o en San Vicente cuando
tomaba mirando el paisaje en deliciosos verde de la naturaleza y con
cada sorbo sentía que entra en mi la esperanza y la vida. Y en todos
esos paisajes lugares gente con sus rostros sus voces sus sonrisas y
su amistad. Gracias a ellos puedo seguir disfrutando de esta riqueza
aquí en Pedrezuela. Somos fruto de lo que vivimos y compartimos.
Cada vuelta cada círculo cada ciclo en la vida nos pone en otro
nivel que permite mirar desde otra perspectiva a los anteriores y
disfrutar más de ellos.
Feliz
viernes de ensalada de recuerdos.

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