A
su alrededor sonaba la música. La que le acompañaba cuando
trabajaba y la que ayudaba a descansar. En los acordes tonos y ritmos
se expresaba su estado de ánimo. La música ayudaba armonizar su
interior, animar cuando la invadía el desánimo. No huía de los
silencios, pues estos también están presentes en una buena
composición. A veces permiten que aun siga sonando lo que se está
acabando y a veces sirven como obertura de algo que apenas se está
iniciando. En algunas ocasiones la música ayuda a evocar los
recuerdos más importantes, en otras armarse de fuerza y valor para
iniciar una nueva etapa. Nos acompaña durante los viajes en todos
los medios de transporte y nos permite viajar inmovilizados en la
cama. Hace reconocerse y conocerse a identificarse a los que parecen
lejanos y distintos. Es el lenguaje más universal al que todos
tienen acceso sin diccionarios. Nos ayuda vivir, con ella olvidamos a
veces lo que nos duele y lo que nos falta o cuando alguien nos falta.
Sin ella quedaría un vacío y tristeza. Que viva la música y los
que la tocan, cantan. componen, danzan, bailan, viven.
Feliz
jueves de Santa Cecilia. Día de la música.

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