Soñaba
con un mundo sin sentimientos a medias ni palabras silenciadas,
miradas directas y trabajos terminados. Eso solo era un sueño al que
la realidad en que vivía parecía contradecir. En su realidad los
que decían que aman, muchas veces actuaban con indiferencia. Se
decían palabras sin mirarse los ojos, a las espaldas de los que las
deberían escuchar o las dejaban de decir simplemente pensando que
mejor callarse. Eran cada vez más escasas las miradas en los ojos no
a través de las pantallas o lentes oscuras. Se medía los trabajos a
través de las pagas y no a través del tiempo que uno ha dedicado
para hacerlas bien terminando hasta el último punto que quedaba por
poner. A pesar del panorama tan contrario, se resistía a abandonar
sus sueños. Decía que al contrario es mucho más fácil y mucho más
urgente soñar y hacer realidad. Más fácil porque a la vista está
lo que quería cambiar en su vista diaria. Urgente porque tenía
miedo de acostumbrarse demasiado y dejar de querer que el cambio es
posible. Marca la diferencia.
Feliz
lunes de realidades diferentes.

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