Contaba
una y otra vez las mismas historias. Los que las escuchaban ya se
aburrían las conocían de memoria. No sabían por qué lo hacía si
tan mala era su memoria para no darse cuenta que ya los había
contado. Su problema no era la memoria, había dos motivos muy
simples. En algunos casos contaba ciertas historias, porque aun la
estaba doliendo lo que ha pasado, no encontró la manera de recordar
sin dolor, de perdonar. Otras historias seguía contando porque en
aquel tiempo se sentía importante, no se olvidaban de ella, le
tocaba el papel de protagonista, muy lejos de la sombra de olvido que
la cubría hoy. Es bueno estar atento a estas historias que nos
cuentan enésima vez. Habrá algún motivo que sería bueno no
ignorar, para ayudar a evitar más sufrimiento.
Feliz
viernes de historias repetidas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario