Algunos
la admiraban, porque según ellos siempre sabía encontrar a su
lugar. No importa qué pequeño sea el espacio, ni qué cantidad de
gente en el mismo lugar, ella siempre encontraba la manera de ponerse
en medio. Es cierto que algunas veces tuvo más, otras menos éxito,
pero pocas veces podían pasar a su lado, indiferentes. Capaz de
despertar fuertes pasiones por diferentes motivos. Se movía con la
misma habilidad tanto por casas particulares como por grandes
instituciones, partidos políticos e incluso iglesias. Usaba
camuflaje o iba a cara descubierta. Así era la división, cada vez
más presente en nuestras vidas, ocupando espacios que han dejado la
responsabilidad, prudencia, sensatez y el sentido común. No te dejes
convencer por sus cuentos, que te hagan creer que es necesaria, que
nada se puede hacer con ella y que hay que dejarla en paz. No
permitas que encuentre un lugar en tu vida y en tu trato con los
demás.
Feliz
jueves de unidad.

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