Nunca
ha escatimado el dinero para comprar los regalos para sus seres
queridos. Ha tenido suerte en su trabajo y sus negocios así que pudo
permitirse el lujo de comprar lo más lindo y lo más nuevo. Lo hacía
con frecuencia. La casa se llenaba de regalos. Ya no sabían en donde
ponerlos. A pesar de eso había un vacío que no fue capaz de llenar
ni con lo más caro ni con lo más hermoso. El vacío provocado por
su constante ausencia. Es que ellos tenían la sensación que les
amaba y cuidaba pero siempre desde la distancia, porque así como les
ofrecía cosas, no estaba dispuesto de ofrecerles su tiempo. Lo más
valioso y lo que ellos más necesitaban. El tiempo es tan efímero
que no compartido se pierde para siempre, nunca regresa. Trata de dar
tu tiempo y luego las otras cosas recordando que nunca van a
sustituir a tu presencia.
Feliz
domingo de dar tiempo.

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