Se preocupaba
por tantas cosas. Siempre pendiente de las necesidades de los demás,
pero cuando llegaba el domingo se paraba un poco se miraba y se
preguntaba a si misma que es lo que ella necesita, cuáles son sus
necesidades, que es lo urgente y que puede esperar. Eso le daba un
cierto equilibrio. No podía cuidar a otros si no se cuidaba. Lo que
para algunos era egoísmo para ella era sensatez. No era una maquina
y necesitaba sentir, gozar, reír y de vez en cuando hasta llorar.
Cada cosa que uno siente positiva o negativa le hace más sensible y
capaz de entender a los que sienten lo mismo. Cuida a los demás
protégelos pero no olvides que para hacerlo bien tienes que cuidarte
a ti mismo/a. Los domingos te dan una excelente oportunidad para
hacerlo.
Feliz domingo
de cuidarse a sí mismo.

Muy buena y práctico el consejo.
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