martes, 5 de abril de 2016

No prometas cuando no vas a cumplir...

Ella ya se cansó de él. Porque sus “para siempre” y “nunca más va a ocurrir”, o “eso no se va a repetir” no duraban ni hasta siguiente fin de semana. Por más que jurara e hiciera promesas, las cosas volvían a ser igual. Ella soñaba con una vida feliz, lo amaba a él, pero dudaba si él la amaba a ella de igual manera y con la misma intensidad. Tenía la sensación, que él la trata como alguien de su propiedad y no como una compañera de camino de la vida. Ella si que tiene que cumplir lo que él le pide. Él se ocupará de lo que ella le pide cuando va a tener tiempo, y pocas veces lo tenía. Porque el trabajo, porque las reuniones, los amigos, la cancha… Siempre algo… Ella yo no se tragaba las excusas baratas y las promesas vacías. Así no podían seguir más. Necesitaban sentarse, sincerarse y ver sus prioridades, proyectos, compromisos y llenar sus palabras y promesas de contenido real. No seguir tirando frases hechas y reclamos silenciados o peor todavía llorados en soledad. Nunca prometas lo que no tienes la más mínima intención de cumplir, ni asegures lo que ignoras. Se honesto con otros y contigo.

Feliz martes de honestidad.

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