lunes, 25 de abril de 2016

La Desconfianza

Era como una mancha, como una piedra en el zapato que incomodaba a cada paso. Se metía en cada conversación, en cada proyecto y emprendimiento. No sabía cómo librarse de ella, como dejar de vivir con la desconfianza. No quería que se convierta en la compañera de su vida. Es cierto que muchas veces la han engañado, que se han querido aprovechar de su buena voluntad, pero a pesar de todo esto, quería vivir apostando por la bondad, aunque eso pareciera ingenuo. Porque si uno empieza desconfiar de todo y de todos, al final termina desconfiando de sí mismo. Y al llegar a un punto así de nada se puede disfrutar plenamente, sobre cada cosa se posa una sombra de sospecha. Hay que ser prudente y confiar en sus capacidades de uno mismo, esperar una buena cosecha de lo que se ha sembrado y ofrecer nuestra confianza a los que se lo merecen y saben algo de la responsabilidad y practican la reciprocidad. 
 
Feliz lunes sin desconfianza.

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