Liz hoy se
despertó llena de dudas. Es que desde hace un tiempo no la dejaba
una molesta pregunta; ¿Cómo sería su vida si dejaría hacer caso a
tantas personas y a tantos miedos? Aquí no se trataba solo de salir
de un famoso “lo que dirán...”, sino más bien construir su vida
según sus sueños, intenciones y metas. A su lado nunca faltaban
personas que tenía una receta para su felicidad de ella. Diseñaban
y controlaban cada paso que debería dar. Si alguna vez ella se
atrevía desobedecer, ellos la llenaban de amenazas y mostraban su
molestia y enojo. Ellos siempre sabían todo, ella sus opiniones y
pareceres según ellos no valían para nada. Desconfiaba, no se
sentía cómoda viendo como otros quieren manejar su vida como si a
ellos les perteneciera. Sus miedos estaban ahí, como buenos aliados
de sus supuestos consejeros y consejeras. Tenía que romper este
cerco que la asfixiaba y caminar libre. Aunque ciertamente muchas
cosas en la vida debes a muchas personas de tu entorno, tu vida te
pertenece, y la responsabilidad de gastarla bien, recae a tus
hombros. Que no te paralice nadie, sobre todo que no lo hagan tus
miedos.
Feliz
miércoles de responsabilidad.

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