Hace tiempo que Cristina no vivía un
tranquilo y alegre día. No tenía ni tiempo, ni espacio, para mirar,
sentir y escuchar lo que tenía a su alrededor. Su hoy era lleno de
ayeres. Su presente fue desplazado por un pasado lleno de heridas.
Siempre decía que eso no es puede olvidar. Tenía razón las cosas
no se olvidan, pero tampoco se cargan como si fuera una bola de
hierro como la que llevaban los antiguos prisioneros. No podemos ser
los prisioneros del pasado, ni los esclavos de un futuro incierto y
tenebroso, cuando el presente nos da tantas oportunidades de
disfrutar de miles de cosas pequeñas. Saber poner el punto final a
ciertas historias no tiene precio. Es una experiencia liberadora.
Nadie más que tú lo puede hacer. Ocupa tu presente con cosas que
vives ahora, no lo llenes, ni del pasado, ni del futuro. Solo lo que
estás viviendo ahora te puede hacer feliz. En el pasado puede haber
lindos recuerdos, en el futuro hermosos proyectos, pero solo en el
presente está la felicidad palpable, que se siente, se ve y se
escucha.
Feliz viernes de vivir hoy.

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