martes, 12 de abril de 2016

La esperanza que no envejece

Todos admiraban a Celina porque no envejecía y ya no era una jovencita. Hubo algo que la volvía radiante. Su luminosa sonrisa deslumbraba sobre salía por encima de cualquier posible marca que dejaba en ella el innegociable paso del tiempo. Ella siempre decía que estaba envejeciendo como todos, pues no es nada de otro mundo. Tenía razón, cambiaba como todos aunque si se cuidaba mucho, lo que no envejecía en ella era su esperanza. Esa la tenía intacta a pesar de mucho uso y del paso de los años. Sabía esperar si angustiarse, y para eso siempre aclaraba a si misma qué es lo que espera. Trataba no crearse falsas ilusiones. No delegaba las responsabilidades que a ella le pertenecían así que cuando algo en su trabajo fallaba no buscaba culpables, ni echaba la culpa a nadie. Toda la vida fue convencida de que lo que la vida tiene para ella es bueno aunque no siempre se daba cuenta de inmediato. Mantén fresca tu esperanza, para eso mezcla una dosis diaria de realismo, optimismo y confianza. 
 
Feliz martes de esperanza.

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