Paloma tenía
más amaneceres que esperanzas, por eso algunos días le resultaban
sumamente pesados. Para poder cambiar la situación, tenía que
encontrar una esperanza aunque sea pequeña que cada día pueda
acompañar a su despertar. Una de estas mañanas tranquilas, en las
que las prisas estaban todavía dormidas, sentada frente al espejo,
peinaba su hermoso cabello y a su buena memoria. Siempre hay una cosa
que nos hace latir el corazón de una manera diferente y devuelve
colores a lo que la rutina gris había quitado. Puede ser un cielo
que vemos al abrir la puerta al amanecer con sus destellos de luz,
puede ser el aroma y sabor del café, primeros sorbos de mate o una
suave música que alegra al corazón. A veces es un saludo de un ser
querido o incluso de tu mascota. Siempre hay algo que permite ver y
sentir lo bueno, rico, único y hermoso que es es el mundo y nuestra
vida en él. Esto permite tomar un buen impulso para enfrentar el
resto de los problemas de la vida. Busca tus esperanzas de cada día.
Feliz sábado
de despertar la esperanza.

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