Decía
Verónica que las mentiras queman y dejan manchas. Algunas de ellas
se pueden volver indelebles si uno no actúa a tiempo. Ella tenía
sus trucos para defenderse. Sus amigos se preguntaban cómo hace ella
que tanta gente la respeta y toma en serio, que lo que ella dice se
toma como referencia en muchas discusiones. Verónica tomaba cada día
sus baños de sinceridad poniendo en la bañera unas gotas de
amabilidad y comprensión. El resultado fue excelente, le permitía
hablar escuchando y guardar silencio entendiendo y respetando.
Aprendió no usar mentiras como parches que ocultan la realidad,
prefirió hacer uso del silencio que calma aguas turbias de los
problemas y permite mirar todo con más claridad. Eso la hacía más
segura y menos vulnerable. Siempre a su favor tenía la seguridad que
le daba la sinceridad. No tenía que perder, ni el tiempo, ni la
energía. explicando las cosas que decía pues todas eran claras
dichas sinceramente. Se sincero y te ahorraras muchos problemas, pero
mezcla tu sinceridad con una dosis de respeto, amabilidad y
comprensión.
Feliz
miércoles de sinceridad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario