El perro de
Esteban hacía incontables hoyos en todo el patio y jardín. No
entendía la actitud de su mascota. Pues nada la faltaba. Le compraba
el comida, tenía su agua, siempre recibía todas la vacunas y
cuidados habidos y por haber. Su perro no buscaba eso. Él solo
buscaba lo que buscaba el resto de la familia sin hacer hoyos;
buscaba su tiempo, su atención, incluso su cariño. Porque Esteban
agarró la mala costumbre de ausentarse, no solo físicamente.
Algunas veces en la casa faltaba su cuerpo, tras su cuerpo si estaba,
pero no estaban sus sentimientos, su atención, sus pensamientos. Su
perro fácilmente detectó eso y como no pudo hablar sobre el tema,
se volcó en la tarea de buscar lo perdido. Por eso tantas
excavaciones fallidas, pues en ninguna de ellas encontró lo que
buscaba. No te ausentes tanto de ninguna de las maneras.
Feliz viernes
sin ausencias.

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