Aunque no viajaba a ninguna parte le
resultaba muy difícil quedarse en un solo lugar, con un solo
sentimiento. Su corazón como sus pensamientos volaba. Con demasiada
rapidez y facilidad pasaba de un estado al otro. No era capaz de
permanecer en un estado por un tiempo un poco más largo. Eso le
impedía disfrutar de lo que le ha tocado vivir. Así como se
deslizan sus dedos por la pantalla, así se deslizan los sentimientos
por su corazón. Nada se quedaba por más que un instante, nada
dejaba una verdadera huella en su interior. Si quieres encontrar la
felicidad, tienes que saber parar. La felicidad está en lo pequeño,
lo que solo se descubre si se mira con atención y durante el tiempo
necesario. Activa tus anclas y quédate contigo aunque sea un
instante. Si ya aprendiste estar contigo en paz, puedes salir al
encuentro de los demás. Quédate con ellos pero en calma, sin
apuros. Escucha, mira, siente, procura a entender. No corras, no
juzgues, no compares. Solo aprende a quedarte con alguien y así
quedarás con algo.
Feliz jueves de permanecer.

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