Miraba
y se miraba, la primavera bailaba en el aire, tocando con su barrita
mágica a todas las cosas que quería despertar. Aunque cuidaba
cierto orden, todo lo que hacía causaba sorpresa. Sabía
perfectamente lo que debería activar y cuando. A veces el invierno
se resistía en marchar o enojado de que ya no es el protagonista en
el escenario de la vida reaparecía con sus efectivos golpes. Eso
solo podía retrasar ciertos procesos, pero nunca detenerlos. Siendo
parte de la naturaleza, tenemos que imitarla en lo bueno y tratar de
armonizar con ella. Activar despertar ciertas áreas de nuestra vida,
ponernos en movimiento con los rayos del sol de primavera,
permitirnos maravillar con los cambios alrededor llenar de frescor de
la vida y dejar de maravillarse por la fuerza de la vida que no se
detiene ni desanima sino siempre recrea. Lo mismo deberíamos hacer
nosotros en las diferentes etapas de nuestra vida.
Feliz
viernes de activarnos.

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