De
vez en cuando le llegaba la pregunta: ¿así como yo veo el mundo,
así lo ven otras personas? ¿La manera en la que veo las cosas es la
única? Preguntas sencillas y complicadas a la vez. La respuesta no
fue única, ni tan clara, ni contundente, como a ella le gustaría.
Empezó acercarse a una de las posibles respuestas un soleado día de
paseo, encandilada por los rayos de sol, se puso las gafas de sol que
siempre tenía a la mano. Lo que veía era igual, pero cambiaron
colores y la intensidad de luz. Todo dependía de las gafas que
usaba. Así nos pasa con las personas el mundo que nos rodea y las
situaciones o los problemas que vivimos. Todo depende de la forma, o
a través de que filtro lo miramos. Se nos propone mirar a través de
amor. Abandonar el filtro de odio, de miedo y el de rechazo. Cuando
conoces a alguien trata de descubrir su filtro con el que observa el
mundo, así podrás entender muchas de sus actitudes y afirmaciones.
Feliz
domingo de buen filtro para mirar.

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