Lo suyo era complicar las cosas y
de paso complicarse la vida. Le gustaba jugar ajedrez. Un juego
exigente que implica mucho su pensar y revisar todos los posibles
variantes antes de hacer un movimiento. Preparar el ataque sin
descuidar la defensa. Era bueno en eso, disfrutaba jugando y se
sentía bien ganando o por lo menos sintiendo ventaja sobre sus
contrincantes. El problema aparecía en el momento de pasar todas las
estrategias de ajedrez a su vida real. Tanto pensar, ver todas las
posibilidades de movimiento y todas las posibles consecuencias de
cada uno de ellos, le absorbían tanto, que ya no le quedaba el
tiempo para disfrutar. Es importante pensar reflexionar en la vida,
no hacer las cosas a la ligera, pero eso no puede convertirse en un
constante estado de tensión de angustia y preocupación. Disfruta de
los maravillosos momentos que tienes cada día. Ellos forman tu vida,
y no lo que es probable y puede acontecer. Vive un poco de la
realidad que tienes entre las manos y nos las suposiciones, miedos y
sueños que todavía no se hacen realidad.
Feliz
viernes sin complicar la vida.

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