La
primavera ya se asomaba. Lo hacía discretamente. Dando
pequeñas pistas que alegraban los ojos y el corazón. Ella daba sus
paseos, disfrutaba de algunos pero se le hacía algo pesados los
otros. No entendía por qué el cambio, si el recorrido casi siempre
era el mismo. Lo que pasa, que algunos días a parte de su cuerpo, de
paseo llevaba también sus problemas. Los iba cargando, y aunque sus
ojos veían el maravilloso paisaje que iba cambiando, su mente estaba
dando vueltas a las cosas. Se parecía al GPS que todo el tiempo está
recalculando la ruta para llevarnos a nuestro objetivo. Como sus
pensamientos estaban dirigidos hacia sus problemas, no importa por
dónde
iba y a qué
miraba,
siempre terminaba en los problemas. No importa si vives en el sur o
en el norte, ni que estación del año tenemos, no lleves a tu paseo
a todos tus
problemas. Si piensas en algo, que sea una sola cosa, lo demás que
sea mover tu cuerpo y llenar tus ojos de belleza visible y escondida,
para eso se necesita tu atención, tu
presencia.
Feliz
lunes de no llevar problemas a todas partes.

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