Los cuidaba todos los días de la
semana, ya también los cuidaba fines de semana porque ellos
descansaban, agobiados por tantas cosas. Ella no se preguntaba sobre
su cansancio, no tenía tiempo, viendo cuantas cosas tenía que
hacer. Solo a veces por un instante, se preguntaba si ellos saben lo
que ella siente, si tienen alguna idea sobre el trabajo que está
detrás de la casa limpia y ordenada, ropa planchada y colocada en su
lugar y comida caliente y puesta en la mesa puntualmente a su hora.
No esperaba agradecimientos, tal vez un poco de aprecio y menos
exigencia en su voz. Que también para ella exista un fin de semana
de relax, y que los de la casa tengan ganas de compartir con ella su
tiempo y sus vidas después de haber comido. Cada cosa tiene detrás
un trabajo un esfuerzo, cada cosa bien hecha no solo tiene detrás de
sí, no solo trabajo y esfuerzo, sino también el amor, el cariño y
el sacrificio. Valorémoslo.
Feliz
sábado de aprecio.

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