Sus pensamientos nadaban entre tantas palabras, que a
veces se ahogaban. Perdía sus hilos, y los buscaba hablando. Le
tenía mucho miedo a los silencios. En él, había remotos recuerdos
de aquel silencio, en el que algo por dentro le hablaba. Así que
empezó a callar esta voz. Pensaba, que es de locos hablar consigo
mismo. Y como no hacía caso a esta voz que tenía dentro, la voz de
su conciencia, ella dejó de hablar. Dejó de pronunciar palabras.
Encontró mejor manera de comunicarse con él. Empezó hablarle a
través de su cuerpo, lleno de tensiones y dolores. Solo así él se
miró, se sintió, se escuchó a si mismo.
Feliz Lunes de Escucha Interior.
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