Cuando nos encontramos, hablando, vestimos nuestros
sentimientos en palabras. Algunos en palabras simples y sencillas,
otros en palabras adornadas y sofisticadas. Algunas veces usamos
palabras suaves y blandas, otras veces también las duras y ásperas.
La persona, que las recibe, no solo tiene que descubrir los
sentimientos escondidos bajo las palabras, sino también la persona,
que está detrás de los sentimientos y toda su historia, que la
lleva vestir así sus sentimientos. Un arte que nos exige mucha
paciencia y comprensión.
Feliz Lunes con sentimientos a flor de piel
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