Baja la temperatura. Al
salir de la Radio Oñondivepa se desinfla la cubierta delantera. Me
lastimo el dedo, estoy con frío intentando arreglar. Mi rueda de
auxilio está sin aire. Y de repente, aparecen personas que sin
muchos preámbulos simplemente ayudan. En una semana dos veces
experimento esto. Conocidos y desconocidos asumen mis problemas como
los suyos. Hacen todo para ayudar. En un invierno del sur permiten
sentir el calor humano de la solidaridad. A pesar de lo que nos dicen
los medios de comunicación, entre nosotros hay gente buena. Así
como ellos cargaron mis problemas, así yo intento cargar los de
otros. Si cuento a mis amigos los que me pasa. Ellos participan en
mis alegrías multiplicándolas y en mis tristezas dividiéndolas.
Juntos formamos una red que nos ayuda no caer en el pozo oscuro de
pesimismo. Y si algunas veces caemos, aunque sea por un instante,
amortigua nuestra caída.
Feliz Viernes de Redes de
Amistad
No hay comentarios:
Publicar un comentario