Tarde o temprano nos espera una pequeña confrontación, suele ser
un poco amarga y en algunos casos dolorosa. Todos en algún momento
llegamos a confrontar lo que nosotros pensamos de nosotros mismos y
queremos que otros piensen de nosotros, con lo que ellos piensan de
verdad. Confrontar nuestra visión con la de ellos no es un problema,
no es malo. Lo malo puede ser lo que haremos con el resultado de esta
confrontación. La información que recibimos de otros nos puede
amargar y desanimar o al contrario puede ser muy beneficiosa y nos
puede enseñar el camino a seguir. No intentemos solo culpar los
demás cuando no no entienden lo que hacemos, lo que queremos, ni
tampoco defendamos a capa y espada todas las actitudes. Intentemos
ser sinceros, humildes, abiertos, atentos, para aceptar con serenidad
lo que nos dicen. Atendiendo sus observaciones y opiniones, podremos
acercar más lo que somos y como somos, a lo que queremos ser y así
como queremos ser, y como queremos que nos vean. De una confrontación
así todos podemos salir ganando, con una nueva energía para
transmitir mejor lo que somos y tenemos.
Feliz sábado de buenas confrontaciones.

No hay comentarios:
Publicar un comentario