Su memoria era privilegiada. No solo recordaba los hechos, sino
todo el lujo de detalles. Su mente era capaz de retener hasta la
última palabra, gesto, mirada. Parecía una grabadora andante, que
registraba todo lo que ocurría a su alrededor. Una capacidad
prodigiosa que lastimosamente ella usaba para guardar todas las
ofensas y rencores. Como si fuera poco sus interpretaciones de lo que
pensaban o querían decir otros se adelantaba a las intenciones de
ellos. Así que en muchos casos les acusaba y culpaba por lo que a la
hora de la verdad ellos nunca pensaron o dijeron. No uses tu memoria
tu capacidad de registrar los hechos, para quedarse con las ofensas y
rencores, sino para quedar con lo maravilloso que tiene la vida y con
la riqueza de cada posibilidad de encuentro.
Feliz jueves de registrar cosas buenas.

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