Hace tiempo que nadie le proponía nada, por eso la han invadido
diferentes sensaciones y sentimientos. Algo entre tristeza, abandono,
marginación y desilusión. Ignoraba por qué los amigos, que antes
siempre la tenían al tanto de cada cosa que iban a hacer, ahora ya
no le cuentan casi nada. La entristecía la perspectiva de que para
siempre se han perdido tantos maravillosos detalles. Tal vez no eran
ellos los únicos responsables de este estado de las cosas. Desde
hace tiempo ella ha tomada una actitud pasiva, estando siempre a la
espera de lo que otros van a hacer, ella no hacía nada más que
esperar. Sus amigos esperaban de ella una pizca de creatividad. Una
tenue señal de iniciativa, de impulso, que aporte algo de sus
talentos, su capacidad. Un justo y sano equilibrio en la vida y en
las relaciones de amistad, exige de nosotros, no estar eternamente a
la expectativa, esperando que nos den, sino proponer también
nosotros, dar de lo que somos y tenemos.
Feliz viernes de propuestas.

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