Este día algo extraño le pasó por la
cabeza. Se dio cuenta de que en su vida siempre le tocaba dejar algo.
Sabía muy bien que solo dejando algo atrás se puede ir al encuentro
de algo nuevo diferente. Para los que no se mueven o no se dejan
mover el mundo siempre queda estático, queda igual. Este día la
primera cosa que tenía que dejar era su cama, en ella se sintió
seguro y cómodo, pero allá fuera la esperaba un mundo lleno de
sorpresas. Después dejando la casa había un mundo sin límites, y
éste tenía miles de matices todo dependía donde se posicionaba.
Dejando un lugar se podía posicionar en un sinfín de lugares. Cada
uno de ellos le daba un sinfín de posibilidades, pero en medio
estaba lo que frenaba y lo que empujaba para dejar la comodidad:
curiosidad, necesidad de expandirse, hambre de libertad, ganas de
probarse, miedo de perder, temor de arriesgarse, inseguridad,
pesimismo, etc. Trata de dejar la cama y empezar tus primeros pases
de cada día con valor y apertura para recibir lo nuevo.
Feliz domingo de desprendimiento.

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