jueves, 2 de marzo de 2017
Dolor de garganta
Bastaba decir una palabra, una sola. La sentía con todo su ser, pero no la pronunciaba. La dejaba para otro momento, para otro día. La palabra no pronunciada se le hinchaba en la garganta, le bajaba al pecho y recortaba la respiración. Mientras más tiempo pasaba, más difícil se hacía pronunciarla, arrancar de su coraza de silencio. Tanto esperar le hacía perder la fuerza, ya no era suficiente expresar todo con una sola palabra, no bastaba ni un largo discurso. Los discursos largos y aguados a veces ni tienen sabor a conversación. No esperes tanto para pronunciar a las palabras que crecen en ti. Si las dejas, tendrás garantizado dolor de garganta y la molesta sensación de algo perdido. Ese algo a menudo tiene nombre de paz o tranquilidad.
Feliz jueves de palabras no calladas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario