Cuando era niña en la escuela le
enseñaron fijarse en los detalles. Su ojo se iba adiestrando en el
arte de ver lo pequeño lo efímero lo que a veces pasa
desapercibido. Siempre trataba de no quedarse con la primera
impresión y con solo una imagen general. En cada cosa hay algo
especial algo único algunas veces sin mucho valor e importancia,
otras veces algo fundamental. Al descubrir su presencia puede
cambiar la percepción de la totalidad. Ni siquiera se trata de los
microorganismos sino de cosas más grandes. La capacidad de mirar con
atención, de buscar algo nuevo, ayuda mucho en el trabajo y en las
relaciones interpersonales. El mundo está en un constante proceso de
creación y recreación. Nos toca ver los detalles aprovecharlos por
muy pequeños que sean. Lo bueno, lo nuevo, lo maravilloso atraviesa
a nuestras vidas como un rayo de sol. Descúbrelo.
Feliz jueves de lo pequeño.

No hay comentarios:
Publicar un comentario