Como desde la infancia la han comparado
con todos, cuando ha crecido se seguía comparando con los demás.
Estas comparaciones solían llevarla a la frustración. Siempre a
poca distancia había gente que parecían mejor dotados, más
talentosos. Personas que prácticamente sin hacer nada o haciendo muy
poco tenían más éxito que ella que se mataba trabajando y
sacrificando. Sus luces brillaban más que la luz de ella. A veces
trataba de opacar su luz con diferentes artimañas. El resultado
nunca fue bueno, porque sentía que hasta las sombras la estaban
persiguiendo. No trates de compararte en categorías “mejor o
peor”. Si te comparas que sea para buscar la riqueza diversidad
maestría que tienen otros y aprender de ellos lo que puede ser útil
para ti. Todos tenemos nuestra luz propia que forma parte de la gran
sinfonía de colores. Por muy tenue que puede ser tu luz aunque lo
ignores para alguien puede tener la misma importancia que un faro
tiene para los navegantes.
Feliz viernes de tu luz.

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