No eran tan amables como a ella le
gustaría que fueran, ni tampoco tan alegres para que le contagien su
alegría. No es que era muy negativa pero había muchas cosas en
ellos que no llegaban al nivel que ella esperaba. Ese verbo “esperar”
era palabra clave. Esperaba todo el tiempo haciendo sus
observaciones. Entre las observaciones había muchas quejas y
plagueos. Al escucharla se podía tener la impresión que su vida la
relación con ellos era un completo debacle. La situación no era
así, no era tan grave como pudiera parecer. En primer lugar no
debería solamente esperar, también debería ofrecer lo mismo que
esperaba. En el caso de no ver reciprocidad ahí si tendría derecho
de quejarse. En la vida mejor no esperes recibir lo que nunca quieres
dar. En segundo lugar no debería condicionar su humor y su estado de
ánimo de los demás. Aunque indudablemente el ambiente del entorno
influye en nosotros, no puede ser una influencia arrastradera.
Tenemos que tener algo de autodefensa e independencia. Sin ésta
ningún médico podría trabajar con los enfermos terminales,
ningún terapeuta podría ayudar a sus pacientes, porque todos
quedaría afectados contagiados por el malestar de los demás. Se
sensible practica la compasión no huyas de empatía pero
responsabilízate de tu propio estado de ánimo. Los demás no son
responsables por lo que pasa dentro de ti.
Feliz jueves de alegría propia
compartida.
Feliz Día mundial del Riñón.

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