domingo, 26 de marzo de 2017

Que duerman los miedos

Se levantaba temprano cuando sus miedos estaban aun profundamente dormidos. Trataba de no hacer mucho ruido para estar libre de ellos aunque sea por unos minutos cada mañana. Lo primero que la invadía era una total sensación de paz. Sin sus miedos no sentía ni apuro ni tensión. Otra cosa que podía experimentar era una confianza que le ayudaba ver sus capacidades y medirlos con el trabajo que le tocaba a hacer. Este trabajo que con tanta frecuencia provocaba su desesperación y la llevaba al borde de lágrimas, sin miedos parecía muy diferente, aunque exigente posible de hacer con calma. Los miedos dormidos mucho tenían que ver con falta de fe en sus capacidades, posibles errores y preocupaciones por reales o imaginarias opiniones de los demás. A veces la única cosa que se debe hacer es tratar de no despertarlos. Hacer sus cosas sin mucho ruido y ver los resultados sin esperar las opiniones.

Feliz domingo con miedos dormidos.

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