Aunque despertaba en la misma cama, para
ella cada despertar era diferente. Trataba de vivirlo así,
celebrándolo sin prisa. Cada amanecer escondía semillas de una
nueva oportunidad. El silencio de la mañana esperaba las primeras
palabras, solo de ella dependía cuales iba a ser estas palabras. Las
quejas estaban bien dormidas, así como las prisas. No sentía
ninguna necesidad de despertarlas. Era el momento de pequeñas
decisiones que iban a tener grandes repercusiones en su día.
Normalmente mucho más depende de nosotros de lo que nos imaginamos.
Es muy bueno por la mañana darse cuenta en dónde estamos y que
sentimos. Despertar lo que se nos ha dormido y lo necesitamos y dejar
dormido lo que despierto solo pude complicar nuestro día. Por eso
trata de celebrar tus amaneceres tu despertar de cada día.
Feliz viernes de un buen despertar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario