Tanto le han hablado de crecimiento que
llegó a pensar que era el estado natural de cada cosa. Crecía su
cuerpo crecía su conocimiento pero de paso también han crecido sus
problemas. Ha visto huellas de crecimiento en sus contactos y sus
relaciones, sus capacidades y amistades. Todo parecía crecer
incesantemente, incluso el amor. Solo que no ha percibido un pequeño
detalle, que lo que crece también tiene que afianzarse, robustecer
por dentro para que no se derrumbe por su propio peso. Como en un
jardín o una huerta no todo lo que crece es bueno es provechoso y
deseable, así en la vida tenemos que observar si no dejamos de
crecer demasiado a ciertas cosas que a la larga nos perjudican.
Observa, elige, arranca, cuida, poda y refuerza lo que crece en tu
vida.
Feliz sábado de vigilar el crecimiento.

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