Caminar
para Gregorio nunca fue solo cambiar de lugar. En cada paso que daba,
se llenaba de sonidos, imágenes y aromas. Consigo llevaba los mundos
que recorría, personas que encontraba, conversaciones que entablaba.
El ritmo de sus pasos, marcaba el ritmo de los encuentros. Algunos
pasajeros en el camino. Otros en plena quietud del descanso. A veces
a sus pasos se rimaban con pasos de otras personas igual de atentas y
caminantes. Sus atentos pasos y capacidad de detenerse cuando sea
necesario, lo liberaban de las prisas, que matan el alma y vuelven
todo pasajero, fugitivo, borroso, efímero. Las prisas hacen el mundo
más pequeño, reducen nuestro espacio vital y nos asfixian.
Feliz
Viernes de Paseos (sin moto) ;)
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