Cuando se enfadaba a su suerte le decía coja, renga,
chueca... Él siempre desentonaba. En la carrera loca hacia el éxito,
cuando otros avanzaban con el viento en popa, él se quedaba,
estancaba. Mirando sus espaldas, renegaba de todo. Hasta que un día
prestó la suerte de otro, y al no estar acostumbrado a su ritmo, se
resbalaba, caía. Al mirarse en el espejo, se sentía su propia
caricatura. Como alguien que lleva linda ropa, pero unas tallas
demasiado grande para su medida. Mucho tardó en reconciliarse con su
suerte, pues siempre tenía miedo de ser acusado de conformismo. Se
dio cuenta, que tener otro ritmo, no es sinónimo de quedarse, de no
avanzar, sino de ir a su manera, ser único.
Feliz Lunes de descubrimiento de su Ritmo deSuerte
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