Ricardo
miraba el mundo por la ventana. Pudo ver la vida, que paseaba sus
encantos frente a sus ojos. La miraba contemplaba pero no participaba
en ella. Sin salir a su encuentro perdía sus aromas las sensaciones
en su piel. Desde dentro de su casa, no sentía, ni la temperatura,
ni el aire en su
rostro.
Tuvo que moverse, perder la seguridad de estancamiento, para ganar la
vida de movimiento.
Una
vez afuera se do cuenta que el mundo es más grande y más rico de lo
que se imaginaba. Se sumergió en el como en el agua. Se sintió
feliz y libre. Se dio cuenta, que muchas veces en la vida, somos
prisioneros de nuestro pequeño mundo y de nosotros mismos.
Feliz
Lunes para Tod@s
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