Catalina presentía, que la vida
le tiene guardadas algunas sorpresas. Las cosas buenas las tenía
soñadas desde hace años. Cerraba los ojos y veía realizados sus
sueños. Todo parecía estar listo, preparado. Muy ávida, se sentaba
a esperar, sentía que la felicidad estaba cerca... Y si lo estaba,
apenas a unos pasos de Catalina, al otro lado de la calle, pero en
sus planes, no estaba previsto este pequeño detalle... Ella no
sabía, que no es suficiente preparase y esperar la felicidad, que a
veces hay que caminar a su encuentro.
Feliz Martes de caminata al
encuentro de la Felicidad
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