Adriana
hablaba mucho y escuchaba menos, pero siempre procuraba mantener un
sano equilibrio. Le gustaba conversar con sus amigos, hasta que un
día se le ocurrió fijarse un poco más en los temas de sus
conversaciones. Se sorprendió al darse cuenta, que los temas revelan
las carencias, insatisfacciones, anhelos escondidos en su corazón.
Claro también revelan la abundancia. Si hablamos de amor es porque
nos falta, o porque lo vivimos con todo nuestro ser. Si hablamos
sobre el trabajo, es porque nos apasiona, o porque nos aplasta,
estresa, cansa y desespera. Escuchándose con atención descubrió
donde están sus fuerzas y donde sus debilidades, donde está la
enfermedad y donde está la cura. Así seguía hablando con los oídos
más atentos a lo que decía.
Feliz
Sábado de Revisar Conversaciones
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