domingo, 1 de septiembre de 2013

Una vida sin...

El “sin” acompañaba toda su vida. Ya llegó a pensar que era parte de su destino tener algún “sin” cerca de él. Desde que era niño sabía, que la Familia estaba sin dinero, los padres sin tiempo, la casa sin comodidad, las fiestas sin alegría, el juego sin juguetes. Hasta incluso conoció hambre sin comida. Así conforme iba creciendo, aumentaba su colección de los “sin”. Los tenía de todos los tamaños. Siendo adolescente quiso rebelarse contra su destino, encontrar culpables de su mala suerte. Se preguntaba a si mismo, preguntaba a Dios ¿por qué este maldito “sin” en su vida? Y como quedaba sin respuesta empezó a buscar más en fondo, hasta que se dio cuenta, que no es necesario luchar contra su “sin”, solo hay que cambiar su sentido. No era un proceso sin esfuerzo, pero sin que se diera cuenta, sus “sin” empezaban cambiar de sabor. Su vida empezó ser sin reproches. Sus relaciones sin ansiedad, sus fracasos sin rencores. Hasta su rostro cambio y era sin tristeza, su cuerpo sin tensión. Feliz la primera vez en su vida miraba el futuro sin angustia y sin miedo.

Feliz Domingo sin Quejas

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